Frases para ir al médico en español: cómo explicar lo que te pasa en la consulta
Pedir cita, describir un dolor o entender una receta en español puede dar nervios. Te explicamos las frases que vas a oír y a necesitar en el centro de salud y en la farmacia, con ejemplos reales, errores frecuentes y una rutina para prepararte antes de la consulta.
Estás en España, te duele la garganta desde hace tres días y sabes que tienes que ir al médico. El problema no es solo encontrarte mal. También es pensar en cómo vas a explicar en español lo que te pasa, sin olvidar nada importante.
Es una situación muy común entre las personas que aprenden español. En clase practicas cómo pedir un café o presentarte, pero en la consulta el vocabulario cambia, el médico habla rápido y tienes pocos minutos. Si te pones nervioso o nerviosa, las palabras desaparecen.
En este artículo tienes las frases para ir al médico en español que más vas a usar: para pedir cita, para describir síntomas, para entender las preguntas y para hablar en la farmacia. También verás errores frecuentes y una forma sencilla de preparar la visita.
Cómo pedir cita en el médico en español
En España, normalmente la primera visita es en el centro de salud, con tu médico de cabecera. El médico de cabecera es el médico general que tienes asignado. Para pedir cita puedes llamar por teléfono o ir al mostrador de admisión, que es la ventanilla donde te atiende el personal administrativo.
Estas frases te sirven en el mostrador o por teléfono:
- «Hola, buenos días. Quería pedir cita con mi médico de cabecera.»
- «¿Tiene algo para hoy? Es que me encuentro bastante mal.»
- «¿Me puede dar cita para otro día? Por la mañana no puedo.»
- «Vengo a por los resultados de unos análisis.»
Fíjate en «quería pedir». Usamos el imperfecto para hacer una petición de forma educada. Es más suave que «quiero» y es lo que vas a oír a casi todo el mundo.
Es posible que te pidan la tarjeta sanitaria, la tarjeta que te identifica en el sistema de salud. Si no la tienes todavía, pregunta: «No tengo tarjeta sanitaria. ¿Qué tengo que hacer?».
Qué decir al entrar en la consulta
Cuando entras, el médico o la médica suele empezar con una pregunta abierta: «¿Qué le pasa?», «Cuénteme» o simplemente «Dígame». Muchos profesionales usan usted con los pacientes, pero otros te tutean. Responde con naturalidad y adapta tu forma a la suya.
Una buena respuesta tiene tres partes: qué te pasa, desde cuándo y cómo de fuerte es. Por ejemplo: «Me duele mucho la garganta desde el domingo y tengo un poco de fiebre».
Me duele o tengo dolor de
Para hablar de dolor tienes dos estructuras muy útiles. La primera es doler, que funciona como gustar: «Me duele la cabeza», «Me duelen los oídos». Si es una sola cosa, duele; si son varias, duelen.
La segunda es tener dolor de: «Tengo dolor de estómago», «Tengo dolor de espalda». Las dos son correctas y en la consulta vas a oír las dos.
Otros síntomas frecuentes
Estas expresiones aparecen en casi todas las consultas:
- «Tengo fiebre» o «Tengo unas décimas», que significa un poco de fiebre, no mucha.
- «Estoy resfriado» o «Estoy resfriada», cuando tienes mocos y estornudas.
- «Tengo tos» y, si quieres más detalle, «Es una tos seca» o «Tengo tos con flemas».
- «Estoy mareado» o «Estoy mareada», cuando todo te da vueltas.
- «Tengo ganas de vomitar» o «Tengo náuseas».
- «Me pica mucho», para la piel o los ojos.
- «Me he torcido el tobillo», si te has hecho daño en el pie al caminar o hacer deporte.
Cómo explicar la intensidad y el tiempo
El médico necesita saber desde cuándo te pasa. Usa «desde» con un momento concreto y «hace» con una cantidad de tiempo: «Me duele desde el lunes», «Empezó hace dos días».
Para la intensidad, estas palabras ayudan mucho: «un poco», «bastante», «mucho» y «muchísimo». También puedes decir «Es un dolor que va y viene», cuando aparece y desaparece, o «Es un dolor constante», cuando no se va.
Las preguntas que te va a hacer el médico
Muchas personas preparan bien lo que quieren decir, pero luego no entienden las preguntas. Estas son algunas de las más habituales, con una posible respuesta:
- «¿Es alérgico a algún medicamento?» Puedes responder: «No, que yo sepa», que significa que no conoces ninguna alergia.
- «¿Está tomando alguna medicación?» Respuesta: «Sí, tomo una pastilla para la tensión».
- «¿Ha tenido fiebre?» Respuesta: «Sí, anoche tenía treinta y ocho».
- «¿Le duele aquí?» Mientras te toca, contesta: «Sí, justo ahí» o «No, más abajo».
- «Respire hondo.» No es una pregunta: te pide que cojas mucho aire.
- «Túmbese en la camilla.» Te pide que te acuestes en la cama de la consulta.
Si no entiendes algo, no pasa nada. Di: «Perdone, ¿me lo puede repetir más despacio?» o «No conozco esa palabra. ¿Me la puede explicar?». Es mejor preguntar que salir de la consulta con dudas.
En la farmacia: frases para entender tu tratamiento
Después de la consulta, el médico puede darte una receta. En la farmacia muestras la receta o la tarjeta sanitaria y te dan el medicamento. Aquí también hay frases útiles:
- «Vengo a recoger esto que me ha recetado el médico.»
- «¿Cada cuánto me lo tengo que tomar?»
- «¿Antes o después de comer?»
- «Tengo un poco de tos. ¿Me puede recomendar algo?»
Presta atención a cómo te explican la dosis. Vas a oír cosas como «una cada ocho horas», «en ayunas», que significa sin haber comido nada, o «durante una semana». Si no estás seguro o segura, pide que te lo escriban en la caja.
Errores frecuentes de estudiantes extranjeros
Estos errores son muy normales y es fácil corregirlos si los conoces:
- Decir «Estoy embarazada» cuando quieres decir que te da vergüenza. Embarazada significa que vas a tener un bebé. Para la vergüenza, di «Me da vergüenza».
- Decir «Me duelo la cabeza». Lo correcto es «Me duele la cabeza», porque lo que duele es la cabeza, no tú.
- Confundir constipado con estreñido. En España, «Estoy constipado» significa que estás resfriado. Si tienes problemas para ir al baño, la palabra es «estreñido».
- Usar «mi cabeza» en lugar de «la cabeza». En español decimos «Me duele la cabeza», no «Me duele mi cabeza», porque el pronombre «me» ya indica de quién es.
- Responder solo «sí» a todo por miedo a no entender. Es mejor decir «No le he entendido bien» y pedir otra explicación.
Una rutina sencilla para preparar la visita
Los nervios se reducen mucho si llegas con las frases preparadas. Esta rutina solo te lleva diez minutos antes de salir de casa:
- Escribe en un papel tres frases: qué te pasa, desde cuándo y cómo de fuerte es.
- Añade los medicamentos que tomas y si tienes alguna alergia.
- Lee las frases en voz alta dos o tres veces, como si ya estuvieras en la consulta.
- Escribe también una pregunta que quieras hacer, por ejemplo: «¿Cuándo tengo que volver?».
- Lleva el papel contigo. Si te bloqueas, puedes leerlo o enseñarlo.
Con el tiempo, ya no necesitarás el papel. Pero las primeras veces te da seguridad y te ayuda a no olvidar nada importante.
Tu siguiente paso
No esperes a ponerte enfermo o enferma para practicar. Esta semana, elige cinco frases de este artículo y úsalas en una situación parecida, por ejemplo preguntando en la farmacia por un producto sencillo. Hablar en una situación real, aunque sea corta, es lo que hace que las palabras salgan solas cuando las necesitas.
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